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Mostrando las entradas etiquetadas como bananas y mandarinas

Los perfumes de Etelvina

Empecé a llevar el presente Blog en el año 2011, con esta entrada . Es decir que fue ya hace más de 7 años y medio que estas hojitas en blanco en la pantalla me desafiaban por primera vez a tirar al universo todas mis pelotudeces escritas. Mejor acá que dejar que  se llenen de humedad en cuadernos que se van enfriando. Bastante tiempo después, en 2016, ya viviendo en Bariloche, viajo. Y creo necesario abrir otro Blog , para ir anotando mi experiencia en el camino. Hoy los dos Blog se mezclan y entonces la niña cacique de mi infancia le comparte una galleta un poco baboseada a Etelvina , el espíritu viajero. Porque, quién te dice, no hacemos más que viajar, a veces hacia adentro, a veces hacia afuera. Los invito a leer sobre los viajes hacia afuera en Etelvina. Y el resto, supongo que seguirá siendo subido por acá, aunque es muy probable que termine otra vez desordenado.

Pan con manteca y azúcar

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Pan con manteca y azúcar. La pava descansa en la estructura de metal con patitas. El mate de loza blanco con dos manijitas pasa, y se ceba con una cucharada de azúcar cada vez. En la radio hay tango y, casi como una travesura, me pedís que ponga otra cosa, como para molestarlo al abuelo. Cantamos algún bolero de Manzanero y me contás de cuando eras piba y tenías que ir a la milonga con tu hermana Haydée, que si no, no te dejaban. Ya empieza a olerse el estofado, ese, el mejor del mundo. Y entre las cortinas anaranjadas entra el solcito de domingo. Galleguita, abuela pirulera, hoy subís a encontrarte con el tano cabeza dura que te recibe feliz. Con vos, se va la receta de las mejores berenjenas al escabeche del sistema solar, y quedan en nuestros corazones todos esos momentos.

La vida por el grunge (The day I tried to live)

1996 Mirás hacia arriba. El cielorraso mantiene las estrellitas fluorescentes, que empiezan a despertar. Se alejan y todo se oscurece. El espiral de Head Down te envuelve y arrastra, hundiéndote en la cama más y más.  Pensás que, cuando aterrices del viaje, por ahí hasta te parás para dar vuelta el cassette y escucharlo de nuevo. 2017 Miércoles/madrugada del jueves Mirás hacia arriba. El techo de tirantes de madera se esconde en la oscuridad. Deben ser como las 4 am, pero mejor no ver la hora en el celu. De la nada, en tu cabeza escuchás el bajo del comienzo de The day I tried to live ¿De dónde salió eso, si no escuchas esa banda hace años? Un par de horas después, rise and shine. En la parada del 50 ya ves todo helado, y cuando te subís, chusmeás el Catedral, que se puso tan flúo como las estrellitas. Entonces pensás, eh!, este va a ser un buen día. Lo confirmás cuando te pones a escuchar Soundgarden y el corazón se te llena de luz amarianaranjada, la misma que emana la ...

El monstruo patagónico ingresa

Outbursts of rage. Storming in. Storming out. Flying chair  and flying cat. Matches, candles  incense, clona. Hard steps coming down the stairs. Old beating heart burst into flames. The monster of the unspoken  arose to squash it all. (Sept 2015)

*

Mirar las estrellas, sentir la tierra fría llena de noche en los pies. Respirar. Llenarse de inmensa gratitud, llorar de estar vivo. Hoy.

El culo grande y la luz interior (feliz cumple, Rosana)

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Muebles de mimbre. Cosas dulces caseras. Cuentos antes de irse a dormir y siempre. Libros, lápices, hogar. Dedos anchos y una nariz que termina en pelota. Unos lunares en forma de hormiguita que casi tocaban el labio y que un día se fueron. Una risa contagiosa que sale desde la panza. En todas estas cosas pienso cuando pienso en mi mamá.  Mi mamá irradia calorcito. Y si te apoyas en su pecho, ese olor a mamá te cura, te abriga y protege de todo. Es un olorcito que nadie más en todo el mundo tiene. No importa si ya tenés más de 30 años, volver a mamá es siempre lindo. Como caminar sobre algodón. Como el merengue de los lemon pie de mamá, o sus panqueques, que son esponjositos cuando rompés el caramelo. Mi mamá tiene el poder de convertir cualquier espacio en un hogar: lo llena de colores, de calor y de olorcitos que te hacen quedar ahí por mucho rato (como en su pecho). Mi mamá me compraba cuenta-cuentos que yo escuchaba mientras miraba los dibujitos de los libros cu...

Pensamientos profundos antes de irse a dormir - parte 1:

1. Estaba en el baño meditando (!) sobre las ventajas de comprarse un perro. Una de ellas es que teniendo un can, tendrá uno también a quien echarle la culpa después de tirarse un pedo. 2. (El que sigue no es necesariamente un pensamiento profundo, pero me causó -y debe ser influencia de tanto haber leido Mafalda de chica): como mi jornada laboral empieza a diferentes horarios cada día, todavía no me acostumbro a ellos ni los recuerdo del todo. Ergo, tengo el horario pegado en la heladera. Al salir del baño, me fijo mi horario y pienso: "¿mañana a qué hora tengo adultez?"

Dustin to Dustin, tears to tears...

1. Me encuentro con un simpático y emotivo video en donde Dustin Hoffman se emociona por cómo la sociedad, basándose en parámetros arbitrarios de belleza, prejuzga a la mujer según su apariencia: https://www.youtube.com/watch?v=xPAat-T1uhE 2. Pienso, “qué lindo eres, Hoffman, te quiero”. 3. Me dan ganas de ver otras entrevistas a este gran actor. Encuentro la del Actor's Studio (http://www.youtube.com/watch?v=brYf9HanYME) y observo que, a los dos minutos de comenzada la entrevista, Hoffman se pone a llorar. 4. Me quedo pensando: ¿Es Dustin Hoffman un defensor de los derechos de la mujer o simplemente le andan mal los lagrimales?

Todo se rompe

Esta vez, voy a guardarme para mí todas las emociones que este momento me provoca. Lo que sí elijo compartir con ustedes es el fruto de una conexión que trasciende el espacio y el tiempo. Mi amigo, mi hermano Mariano (el Combo) me regala esta canción, que fue inspirada en él por leer este blog (más importante aún, por la idea de este blog ). Voy a seguir haciendo que todo ese amor fluya posteándola en este espacio. Quien quiera oír, que oiga, aquí .

Capaiti

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Tenía algo así como tres años, supongo. Mi padre se tiraba en el piso boca arriba y yo me paraba en sus rodillas haciendo equilibrio. Él me agarraba de los tobillos y yo ponía las piernas rectas sin doblar ni un poquito las rodillas mientras él me levantaba de a poco en el aire.  En una de estas pruebas de acrobacia que tanto me divertían, elevada en ese espacio y observando un punto fijo desde esas grandes alturas,  actuó mi cacique interior. Estiré el brazo hacia adelante, puse la manito con los dedos juntos y apretados y, con voz grave de cacique (bah, o todo lo grave que puede poner la voz una piba de esa edad), dije: CAPAITI. En ese momento surgía el indio Capaiti, mi alter ego de niña cacique.
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"un viento débil lleno de rostros doblados que recorto en forma de objetos que amar"

miedo al amor y a las montañas rusas...

Mimo dice:   ella le tiene miedo al amor y a las montañas rusas o sea un embole Hace poco conocí a alguien que le tiene miedo al amor y a las montañas rusas. Por un tiempo lo hechicé y se subió conmigo a una alfombra invisible voladora, de esas que son impulsadas por la felicidad y el vértigo de los amores viscerales. De pronto se volvió a acordar de los miedos. Y cada uno se bajó y re-emprendió su camino. Qué lindo que haya mucha gente que quiera vivir sintiendo como Mimo y como yo. Yo estoy contenta de ser así aunque me haya quedado el corazoncito un poco aplastado. Ya se va a reacomodar la bomba hidráulica, y quedará mulludita y lista para que otro volador aventurero la mastique sin piedad.

Hugo

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Piba luz. Loquita linda. Chiflada. Niña luz. De todas esas formas me habías bautizado con una sonrisita cómplice entre dientes. ¡Y cómo voy a extrañar esos apodos que me hacían cosquillitas en el pecho! Reviso mails que nos habíamos pasado. Encuentro que al leer uno de los tuyos, se empaña la pantalla de golpe cuando se me meten tus palabras: “simplemente quiero vivir y ofrecer vivir una vida más linda ”. El 13 de octubre, cuando ya no me contestabas los mails, encuentro un mail mío en el que te cuento: “Soñé que hablaba con vos y estabas tan tan tan bien, y tan feliz ¡y  tan lleno de luz! Me desperté feliz con esa certeza. ” Y hoy sé que es así. Que estás en ese lugar lindo que tanto anhelabas , y que te llevaste toda esa luz, toda esa música, toda esa supercabeza y esa sonrisa que partía al medio ese cuerpo flaquito y largo. Me queda tu música, unos dvds fantásticos escritos en indeleble con tu puño y letra, y tu sonrisa de niño feliz. Te voy a extrañar. ¡Ah! ...

The brief and not-so-wondrous life of me

“… they would sense him waiting for them on the other side  and over there he wouldn't be no fatboy or dork or kid no girl had ever loved; over there he’d be a hero, an avenger.  Because anything you can dream (he put his hands up) you can be.” Oscar (paraphrased by Yunior), p. 321-322 Cuando miraba Laberinto de chiquita, yo quería ser Jennifer, sin duda alguna. Se trataba de esa admiración que te generaban ciertos personajes de ficción y te convertían en un niño que jugaba solo en el patio de la casa de su abuela flasheando que era Jem o la sobrina del inspector Gadget -Penny- que tenía a su perro Cerebro y portaba el super libro-computadora y todo el equipamiento SpyTech). Asi que eso... y ahora que soy grande (*), además de pensar "qué copado ser la minita y hacerme amiga de monstruos peludos que llaman a las rocas”, también pienso “qué copado ser la minita y que Bowie te de besos de lengua y te diga ‘I would be your slave‘ y te ofrezca ser...

Sally rushed into her forehead

As she came home from school, Sally rushed into her room, shut the door behind her with a thud, landing on the bed with her forehead against the pillow. --------- Idiot. You have feelings for him! When did it it all begin? Or was it happening the whole time, as realisation crashed on your silly head only tonight, as you were desperately looking around for him among idiotic faces of people you had no interest to talk to. Una carta y una declaración circular en forma de naranja que nunca leyó. El corazón que se te sale del pecho con cada golpe de tecla, con cada sonido que nace y te abraza desde la punta de sus dedos. Quisiera llorar para que se lave todo, quisiera no sentir más que me elevo cuando lo abrazo. El amor tiene muchas formas. Pero cuando crece tanto puede ser un monstruo que ya no sabés controlar. Y se come cruda a tu razón, a tu orgullo, y te deja un agujero. Grande, redondo, profundo. Una cueva negra de paredes húmedas, a donde van a vivir todos los pájaros que migr...

De la reproducción de la especie y los lectores precoces

Aparta su mirada de la mía y, con desinterés cool, levanta un poquito las cejas y mira algún punto en el aire por encima de mi cabeza. "Ah, sehm... yo a Juan Pérez lo leía hace mucho, cuando no lo conocía nadie. Ahora se murió y es un autor de culto", dice. Me entretiene encontrarme con la soberbia irrisoria de quienes se adjudican el descubrimiento de un escritor (o de un músico o artista cualquiera, si del tema se trata). Escucho sonriente una y otra vez a quienes, con un grito en el cielo, vociferan la celosa declaración de haber llegado a Juan Pérez primero. Me genera ternura ver cómo esos adultos son, en realidad, nenes que cantan apurados ¡ Piedra libre para Juan Pérez !... Como si todo aquello los hiciera lectores más meritorios de las palabras de Juan Pérez. Como si Juan Pérez mismo hubiese escrito todas esas páginas especialmente para el lector que canta piedra libre primero, sacando del juego a todos los demás. Claro, con esto me doy cuenta de que no importa la ...

Música en el auto, en la casa, en el alma

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Dicen por ahí que cuando sos chiquito aprendés mucho observando a las personas que admirás, como a los padres. Mi viejo nunca me dijo qué música escuchar, pero yo paraba la oreja cuando él escuchaba. Recuerdo esos viajes en el auto llenos de música. Sentada en el medio en la parte de atrás (siempre los lugares inseguros son los más interesantes, justo en la parte donde no podia abrocharme el cinturón de seguridad era desde donde podía verse todo a través del parabrisas delantero) cuando íbamos a lo de la abuela, o sentada en el asiento de adelante cuando el viejo estacionaba en una de esas largas esperas de alguna compra que hacía mamá, yo escuchaba. A veces podía elegir un cassette de la guantera. ¡Qué fuerte que había que apretar ese botón cuadrado gris para que saliera el cassette que estaba adentro! Todavía cierro los ojos y puedo ver ese estéreo de frente gris clarito. Era de los viejos y entonces para poner el lado B tenías que dar vuelta el cassette a mano. En casa, en ca...

El taxista de carácter divino que no le tiene miedo a la noche

Hacía mucho que no viajaba en taxi. Lujos de burgués, pensaba. Pero a las 2 de la mañana en Flores un día de semana, esperar el puto bondi para volver a Vicente López hace replantearte esas ideologías de hippie pelotudo. Me subo y al tipo le digo "Vicente López". Yo hablaba del barrio y él, de la calle en Capital. Menos mal que resolvimos el malentendido un par de metros después de que arrancara. El tachero se parece mucho a ese actor yanqui secundario (pelado, petiso y de ojitos chiquitos) que no me puedo acordar cómo se llama. La cuestión es que tiene pinta de personaje entrañable. "Esa calle está llena de cabarets", me dice. Supongo que habla de la calle Vicente López en Recoleta. Como nunca fui habitué de los cabarets ni de las calles de Recoleta, la afirmación del taxista para mí es una novedad. Este es el momento en el que uno decide si se hace el gil y mira por la ventanilla, o si le pone onda e interactúa. Pienso en que los tacheros que laburan de ...

Del Quilpo a San Marcos (o de cómo las cosas chiquitas te llenan de amor)

La Traffic blanca avanza demasiado rápido para mi gusto por ese caminito de ripio. El traqueteo permanente y los saltos en el asiento ya se hicieron costumbre. En otro momento quizás me hubiese sentido insegura por ir andando con la puerta de atrás abierta, pero ahora lo veo casi como otra aventura. El polvo que entra por las ventanas y por la puerta tampoco me molesta demasiado, y el calor no me sofoca para nada. Todo en este lugar me pone de buen humor. Todo lo que en Buenos Aires podría ponerme violenta, acá como mucho me sorprende o me abre una puerta a la reflexión. Córdoba me hizo eso. Y el Quilpo más todavía. Desde que estoy acá me llene de buenas vibras y no puedo hacer otra cosa que ser feliz. Soy una porteña en proceso de desintoxicación. Amo a todos y quiero ser hippie para siempre. La Traffic enclenque sigue andando al palo, y en el estéreo suena cuarteto. Estoy haciendo uno de los tantos viajes para ir a comprar morfi a San Marcos (desde el camping...

Richard Strauss strikes back

Camino por Villa Crespo con un poco de miedo a perderme. Hasta que aparezco en la puerta del supermercado. Sólo basta con pararme en la puerta medio segundo. Ya sé dónde estoy, porque sé dónde estaba hace un año, de la mano de aquel novio, yendo a cocinar para aquella gente a la casa. Es increíble cómo todo es igual: las baldosas rotas, las sombras en la vereda, las ráfagas de frío en los mismos lugares (y más por acá, cuando te acercás a las torres). Esta vez, camino por la vereda de enfrente. Aunque cuando paso justo frente al PH no puedo evitarlo, y miro hacia adentro. Sin dejar de caminar, sigo mirando. Estoy segura de que si empujara la puerta de calle, aún hoy seguiría sin llave. Y el pasillo sigue sin luces. Puedo ver todo igual por adentro. No veo, pero lo proyecto en mi cabeza. Soy yo entrando, y golpeando la puerta hasta que la perra del vecino de atrás ladra y alguien escucha y me abre. Una sensación encontrada me invade, el calor de volver a lo conocido y la tristeza por lo...