viernes, 1 de junio de 2018

No supe más nada hasta lo que yo creía la mañana siguiente. Abrí los ojos; seguían fijos en la puerta. Ambas luces estaban encendidas; la de la portátil y la que pendía del techo. No recordaba sueños, no recordaba haber existido; algo enorme y negro me había tragado y ahora, sin poder digerirme, me vomitaba sobre una cama.
(...)

Saludé elevando dos dedos hasta mi sien, y partí rumbo al restaurante. Era notable cómo había cambiado Penurias en tan poco rato. Habían afirmado las veredas y asfaltado las calles, los pájaros cantaban quintetos de Mozart aunque ya dominaba por completo la oscuridad, y los peatones se habían vuelto amables y cordiales. Me sonreían tiernamente al pasar. Los perros meneaban la cola y los elefantes se quitaban el sombrero y me hacían reverencias. El cielo estaba surcado por fuegos artificiales y por un enorme arco iris brillante; al pie de un extremo, un grupo de enanitos de Walt Disney enterraba apresuradamente una olla repleta de  monedas de oro. El aire era puro y fresco. La vida era hermosa.
(...)

"Este hotel era sólo para tí; cuando te vayas, en su lugar se verá solamente un terreno baldío"


El ladrido de los perros marca el tiempo.
Ella, el colchón en el suelo y la ropa tirada.
La posición fetal y querer disolverse 
hacia  el ombligo.
Vacío y bloqueo.
Nada entra. Nada sale.
Cuando los perros callan,
el sonido seco sordo muerto
Una chapa o una madera cae
sobre una pila de escombros.
Ya no cubre la casa,
ya no es hogar.
cae y muere
con el golpe sordo 
de un final.

01.06.2018

martes, 5 de diciembre de 2017

Pan con manteca y azúcar

Pan con manteca y azúcar. La pava descansa en la estructura de metal con patitas. El mate de loza blanco con dos manijitas pasa, y se ceba con una cucharada de azúcar cada vez.

En la radio hay tango y, casi como una travesura, me pedís que ponga otra cosa, como para molestarlo al abuelo. Cantamos algún bolero de Manzanero y me contás de cuando eras piba y tenías que ir a la milonga con tu hermana Haydée, que si no, no te dejaban.

Ya empieza a olerse el estofado, ese, el mejor del mundo. Y entre las cortinas anaranjadas entra el solcito de domingo.

Galleguita, abuela pirulera, hoy subís a encontrarte con el tano cabeza dura que te recibe feliz.

Con vos, se va la receta de las mejores berenjenas al escabeche del sistema solar,


y quedan en nuestros corazones todos esos momentos.



domingo, 21 de mayo de 2017

La vida por el grunge (The day I tried to live)


1996

Mirás hacia arriba. El cielorraso mantiene las estrellitas fluorescentes, que empiezan a despertar. Se alejan y todo se oscurece. El espiral de Head Down te envuelve y arrastra, hundiéndote en la cama más y más. 


Pensás que, cuando aterrices del viaje, por ahí hasta te parás para dar vuelta el cassette y escucharlo de nuevo.


2017


Miércoles/madrugada del jueves

Mirás hacia arriba. El techo de tirantes de madera se esconde en la oscuridad. Deben ser como las 4 am, pero mejor no ver la hora en el celu. De la nada, en tu cabeza escuchás el bajo del comienzo de The day I tried to live ¿De dónde salió eso, si no escuchas esa banda hace años?


Un par de horas después, rise and shine. En la parada del 50 ya ves todo helado, y cuando te subís, chusmeás el Catedral, que se puso tan flúo como las estrellitas. Entonces pensás, eh!, este va a ser un buen día. Lo confirmás cuando te pones a escuchar Soundgarden y el corazón se te llena de luz amarianaranjada, la misma que emana la bola enorme que está saliendo justito ahí, detrás de la cordillera. Armás una playlist (“la vida por el grunge”), y mientras le pones el nombre, Cornell canta “just like suicide”. Sonreís.


Sábado

Mirás hacia arriba. Abrís la boca y sacas grande la lengua, entrecerrando los ojos ¿Cuánto puede pasar hasta que un copo gordo me caiga en la lengua? La primera nevada del año, y qué felicidad. Como si anoche meterme en el patio de Oskar hubiese sido un lindo presagio.


Mirás hacia arriba. Copos caen. Viajan. Desde lo tangible a lo corpóreo, a esa forma multiforme que cae bellísima, danzando, volando (“how you'd fly so sweetly”). Antes de tocar el suelo, los copos pierden cuerpo. For good. Y se vuelven para siempre, parte de todo. 


Buen viaje, Cornell. Te abrazo.


lunes, 8 de mayo de 2017

El monstruo patagónico ingresa

Outbursts of rage.
Storming in. Storming out.
Flying chair
 and flying cat.
Matches, candles
 incense, clona.
Hard steps coming down the stairs.
Old beating heart burst into flames.
The monster of the unspoken
 arose to squash it all.

(Sept 2015)

sábado, 16 de abril de 2016

The warmest of feelings

I remember back then
just the warmest of feelings,
in a timeless embrace
all our ghosts were defeated.

And as we stood by each other
soon we started to part
How was I to know
that you carried such burdens?

All I tried to do
was to take care of you
But no care could ever fix
the permanently damaged.

And all I tried to do
was build ourselves a home
But no building could stand
in a rotten foundation.

And all I tried to do
was to spare us the bloodshed
But all our wounds had been open
for so long, for so long...

So then I cried so much
and from my tears gathered
the current we needed to float apart.

As I stand now on my island
I wave you goodbye.
There you go, cast-away
as you have always wanted.

So I grip myself tight
all alone in my land
And I look, and I'm grateful
for this is what I found:
this is home, this is caring
 these the roots, and the healing.
They were here all along,
just within.
They were here all along,
in my small little temple.



domingo, 10 de abril de 2016

“Advice? I don’t have advice. Stop aspiring and start writing. If you’re writing, you’re a writer. Write like you’re a goddamn death row inmate and the governor is out of the country and there’s no chance for a pardon. Write like you’re clinging to the edge of a cliff, white knuckles, on your last breath, and you’ve got just one last thing to say, like you’re a bird flying over us and you can see everything, and please, for God’s sake, tell us something that will save us from ourselves. Take a deep breath and tell us your deepest, darkest secret, so we can wipe our brow and know that we’re not alone. Write like you have a message from the king. Or don’t. Who knows, maybe you’re one of the lucky ones who doesn’t have to.”
― Alan W. Watts