martes, 5 de diciembre de 2017

Pan con manteca y azúcar

Pan con manteca y azúcar. La pava descansa en la estructura de metal con patitas. El mate de loza blanco con dos manijitas pasa, y se ceba con una cucharada de azúcar cada vez.

En la radio hay tango y, casi como una travesura, me pedís que ponga otra cosa, como para molestarlo al abuelo. Cantamos algún bolero de Manzanero y me contás de cuando eras piba y tenías que ir a la milonga con tu hermana Haydée, que si no, no te dejaban.

Ya empieza a olerse el estofado, ese, el mejor del mundo. Y entre las cortinas anaranjadas entra el solcito de domingo.

Galleguita, abuela pirulera, hoy subís a encontrarte con el tano cabeza dura que te recibe feliz.

Con vos, se va la receta de las mejores berenjenas al escabeche del sistema solar,


y quedan en nuestros corazones todos esos momentos.



domingo, 21 de mayo de 2017

La vida por el grunge (The day I tried to live)


1996

Mirás hacia arriba. El cielorraso mantiene las estrellitas fluorescentes, que empiezan a despertar. Se alejan y todo se oscurece. El espiral de Head Down te envuelve y arrastra, hundiéndote en la cama más y más. 


Pensás que, cuando aterrices del viaje, por ahí hasta te parás para dar vuelta el cassette y escucharlo de nuevo.


2017


Miércoles/madrugada del jueves

Mirás hacia arriba. El techo de tirantes de madera se esconde en la oscuridad. Deben ser como las 4 am, pero mejor no ver la hora en el celu. De la nada, en tu cabeza escuchás el bajo del comienzo de The day I tried to live ¿De dónde salió eso, si no escuchas esa banda hace años?


Un par de horas después, rise and shine. En la parada del 50 ya ves todo helado, y cuando te subís, chusmeás el Catedral, que se puso tan flúo como las estrellitas. Entonces pensás, eh!, este va a ser un buen día. Lo confirmás cuando te pones a escuchar Soundgarden y el corazón se te llena de luz amarianaranjada, la misma que emana la bola enorme que está saliendo justito ahí, detrás de la cordillera. Armás una playlist (“la vida por el grunge”), y mientras le pones el nombre, Cornell canta “just like suicide”. Sonreís.


Sábado

Mirás hacia arriba. Abrís la boca y sacas grande la lengua, entrecerrando los ojos ¿Cuánto puede pasar hasta que un copo gordo me caiga en la lengua? La primera nevada del año, y qué felicidad. Como si anoche meterme en el patio de Oskar hubiese sido un lindo presagio.


Mirás hacia arriba. Copos caen. Viajan. Desde lo tangible a lo corpóreo, a esa forma multiforme que cae bellísima, danzando, volando (“how you'd fly so sweetly”). Antes de tocar el suelo, los copos pierden cuerpo. For good. Y se vuelven para siempre, parte de todo. 


Buen viaje, Cornell. Te abrazo.


lunes, 8 de mayo de 2017

El monstruo patagónico ingresa

Outbursts of rage.
Storming in. Storming out.
Flying chair
 and flying cat.
Matches, candles
 incense, clona.
Hard steps coming down the stairs.
Old beating heart burst into flames.
The monster of the unspoken
 arose to squash it all.

(Sept 2015)

sábado, 16 de abril de 2016

The warmest of feelings

I remember back then
just the warmest of feelings,
in a timeless embrace
all our ghosts were defeated.

And as we stood by each other
soon we started to part
How was I to know
that you carried such burdens?

All I tried to do
was to take care of you
But no care could ever fix
the permanently damaged.

And all I tried to do
was build ourselves a home
But no building could stand
in a rotten foundation.

And all I tried to do
was to spare us the bloodshed
But all our wounds had been open
for so long, for so long...

So then I cried so much
and from my tears gathered
the current we needed to float apart.

As I stand now on my island
I wave you goodbye.
There you go, cast-away
as you have always wanted.

So I grip myself tight
all alone in my land
And I look, and I'm grateful
for this is what I found:
this is home, this is caring
 these the roots, and the healing.
They were here all along,
just within.
They were here all along,
in my small little temple.



domingo, 10 de abril de 2016

“Advice? I don’t have advice. Stop aspiring and start writing. If you’re writing, you’re a writer. Write like you’re a goddamn death row inmate and the governor is out of the country and there’s no chance for a pardon. Write like you’re clinging to the edge of a cliff, white knuckles, on your last breath, and you’ve got just one last thing to say, like you’re a bird flying over us and you can see everything, and please, for God’s sake, tell us something that will save us from ourselves. Take a deep breath and tell us your deepest, darkest secret, so we can wipe our brow and know that we’re not alone. Write like you have a message from the king. Or don’t. Who knows, maybe you’re one of the lucky ones who doesn’t have to.”
― Alan W. Watts

miércoles, 30 de marzo de 2016

*

Mirar las estrellas,
sentir la tierra fría llena de noche en los pies.
Respirar.
Llenarse de inmensa gratitud,
llorar de estar vivo.
Hoy.

viernes, 29 de mayo de 2015

el más celestial de los placeres

"... Lo confieso: estoy empezando a escribir (son las cinco de la mañana), no tengo ni la menor idea de qué seguirá, si es que sigue algo, ni de por cuánto tiempo seguirá, ni de hasta cuando necesitaré, desearé y sentiré el impulso de seguir. Y ni la intención ni, menos aún, la finalidad están en absoluto claras. Difícilmente podría dar una respuesta a la pregunta de “¿para qué?”. En el momento en que me senté ante el ordenador, no había ningún tema nuevo y candente que rumiar y digerir  (...) no había ni siquiera un lienzo recién montado que hubiera que llenar de contenido, ni un bulto de materia amorfa que moldear y al qué darle forma.
...No he sabido aprender otro modo de vida más que el de la escritura. Un día sin escribir o anotar algo se me antoja un día desperdiciado o criminalmente abortado: un deber incumplido, una vocación traicionada.

Además, el juego de las palabras es para mí el más celestial de los placeres. Es un juego del que disfruto con locura, y el goce alcanza su cima cuando, tras barajar y repartir de nuevo las cartas, me llega una mala mano y me veo obligado de devanarme los sesos y a esforzarme de verdad para llenar los vacíos y sortear las trampas. No importa el destino de ese viaje: lo que da sabor a la vida es estar en movimiento y saltar (o derribar) los obstáculos del camino."

*Zygmunt Bauman, Esto no es un diario.